Estafador profesional



"Estafador profesional", así he querido titular este post, por hacer una referenciación a los oportunismos profesionales que estoy apreciando entre free-lance que ofrecen sus servicios a las empresas.

Evidentemente, no puedo generalizar, y mal estaría hablando de la profesión de consultoria, siendo yo un consultor que se ha ganado, y se gana la vida, actuando como consultor ofreciendo sus servicios, pero lo lamentable, es que si que existen profesionales que cobran en categoria de servicios de primera, y hacen un trabajo de tercera, siendo el perjuicio más grave, cuando sus actos repercuten negativamente el bolsillo y la integridad del cliente, y esa es la reflexión que quiero hacer, aportando algunos detalles sintomáticos, que nos pueden ayudar a discernir entre el buen profesional y consultor ético, y aquel, que se hace llamar consultor pero sus objetivos sólo son minutar, aportar soluciones paradigmáticas, mucho hablar y poco resolver.


El otro día tuve la oportunidad de leer un interesante artículo de una news letter que recibo de la "AEC" (asociación española de consultoría) en la cual hacia referencia que con esta azotadora crisis, muchas empresas se habían desprendido de perfiles profesionales con una elevada capacidad técnica y el mercado de consultores había crecido en cuanto a disponibilidad de estos profesionales.

Para los que quieran profundizar, en el artículo publicado en "AEC", consultar el siguiente link :  "Ser consultor despues de un despido"




Hasta aquí todo es normal, digamos que es un efecto de la causa, o sea, en efecto hay profesionales futuribles por causa de la crisis.

La reflexión viene propiciada por el hecho que es probable que proliferen muchas consultorias de este tipo, formadas por ex-empleados de una misma empresa que tras ser despedidos montem un negocio de consulting, que es algo correcto, pero en mi ética profesional y por lo que he podido ver, también tras varias entrevistas con este tipo de profesionales, es importante contrastar experiencias con contactos y referencias a proyectos realizados con clientes.

Lo importante es poder contrastar referencias, ya no tanto en los resultados obtenidos, porque se pueden haber visto mediatizados por el mismo cliente, sino por la aportación de soluciones como profesional, la viabilidad de las mismas, la predisposición y dedicación, los cambios importantes realizados, la humanidad y el talante (en cuanto a la coherencia de opinión, pensamiento y acción

Esto ultimo es muy importante, el demostrar en la actividad como consultor una ética, una coherencia y ser consecuente con las decisiones propuestas


Lamentablemente, y lo comento con conocimiento de causa, muchos de estos nuevos consultores que han vivido en la consideración de nuevos ricos, durante su ultima etapa profesional, camuflados por el efecto de una opulencia de una economía que no estaba en crisis, han acopiado unos hábitos y unos compromisos muy por encima de su nivel, y ahora, en el revés coyuntural, aun no son (o no quieren ser) conscientes de las limitaciones y no entienden que para ser felices deben de descargarse de ese lastre que llevan.

Lo que realmente me preocupa es que este tipo de personas/profesionales iniciados en la consultoría, aportan como tarjeta de visita esa opulencia bienestante, pero tal como me lo comento un día un cliente experimentado, "toda persona que tiene muchas obligaciones es esclava de las mismas, y en su cumplimiento sacrificara la bondad de los demás para obtener un beneficio aunque el medio no lo justifique, arruinando a quien/es se encuentre/n en su camino (si es preciso) porque en su desesperación solo piensan en ellos mismos aunque su egoísmo vanidoso sea menospreciante, por tanto son personas de no confiar".

Así pues, como conclusión de esta anotación en el blog, y vinculandolo al titulo "De profesión: Estafador", y como profesional del ámbito, quiero aportar este aviso para navegantes, indicando que hoy por hoy, la profesión de consultor debe ser vocacional y no ocasional, puesto que de otro modo, un profesional necesitado y con muchos vicios adquiridos de nuevo rico, puede comprometer la estabilidad de una empresa-cliente debilitada por la crisis al incorporar a un utópico de estas características.


Es muy lamentable que te llame un cliente y te cuente alguna mala experiencia por la naturaleza de estos nuevos profesionales.

En Málaga, una pyme derivada de la construcción, un consultor que les estaba preparando los trámites para preparar un expediente concursal les facturó una cuantía relevante aproximada a los 25.000 euros y luego por indisposicion de agenda alegó no poder asumir trabajo alguno salvo que se volviera a minutar una cuantía similar, con lo cual, ahora están litigando con una persona que profesionalmente se declara insolvente.

O bien, otro ejemplo de otro cliente en Valencia, donde un consultor con grandes vinculaciones con otras empresas de servicios, actuar prescribiendo y minutar por un servicio que se iba a derivar a otra empresa (concretamente crear una web y realizar una campana de telemarketing) y posteriormente alegar que estas empresas cobraron (aportando unas facturas falseadas x los servicios solicitados para hacerlo creíble), pero que habian cerrado y alegar no saber a quien reclamar, con lo cual, las vinculaciones en tan sólidas relaciones comerciales entre profesionales eran solo aparentes.

Y por ultimo, otro referente de un cliente también de Málaga, en el cual, un consultor asumió ser nombrado socio-administrador de una nueva empresa a constituir para derivar actividad y facturara porque la originaria estaba intervenida, pactando unos honorarios razonables en el inicio, para pasar a triplicarlos en el momento que la empresa empezó a facturar, bloqueando las cuentas bancarias como amenaza para negociar su nueva minuta profesional.



Solo son 3 ejemplos, pero he querido aportarlos porque este tipo de profesionales ambiciosos y sin escrúpulos están camuflados en la actividad de la consultoría, por tanto, la valoración de la reputación profesional y contrastar referencias es casi algo obligado antes de consignar ningún servicio, para posteriormente formalizar cualquier actividad con un contrato y muy recomendable solicitar un informe comercial de esa persona para saber "quien es quien", y ya por ultimo, no asumir pagos cuantiosos sin consideración de garantías o la evidencia de resultados.

Para mi la formacion y la consultoría son vocacionales, por tanto, ante la indignación de estos clientes que me han llamado para solicitar consejo, he creido conveniente realizar esta reflexión porque deontologicamente todos los que se dedican a esta actividad deberían actuar en un código de buenas prácticas, pero hay quienes practican sin código alguno mas que el credo del "yoismo y la estafa".

Espero que este post sea de utilidad para esas pymes que necesitan ayuda profesional pero que advertidas, y ante su desesperación, no caigan en una trampa mortal.

Y para los que tras esta lectura, quieran ponerle una nota de humor, recomiendo visitar la siguiente web gráfica "el estafador.com"

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